Por Fernando Lema* Los datos de la realidad no se miden por el impacto de las noticias, por el número de coreos electrónicos que circulan en la web o por el nivel de pánico de la sociedad. Se mide en cifras que comparan eventos similares. Esas cifras son las que permiten adoptar acciones preventivas, reparadoras o implementar políticas públicas a mediano y largo plazo.
Por esta razón, la epidemia de H1N1 es necesario compararla con otras
epidemias gripales. El virus de la influenza A H1N1 reúne en su genoma
fragmentos de ADN aviar, porcino y humano. El virus de influenza A que
causó la mayor epidemia del S XX y contenía fragmentos aviares provocó
20 millones de muertos. La gripe asiática de 1957 y la de Hong Kong de
1968 produjeron un millón y medio de muertos. En los últimos 20 años el
virus gripal mató medio millón de personas de más de 65 años.
Todos los años los virus gripales afectan de manera estacional a las
poblaciones humanas e infectan entre el 5 y el 20% de las personas. En
México, las epidemias de gripe afectan entre 4.5 y 18 millones de
personas por año. En Uruguay, el virus de la influenza A que inicia su
ciclo epidémico en las próximas semanas afectará entre 150.000 a 600
000 personas durante el invierno y podrán diagnosticarse unas 1500
neumonías en niños pequeños, vinculadas con esta infección. También,
los mayores de 65 y aún más los de 75, se verán más afectados por las
complicaciones respiratorias que las poblaciones infantiles Estas
cifras revelan la importancia de vacunar a los niños pequeños y a los
adultos mayores contra la cepa de Influenza A anual.
La mortalidad es mayor en personas mayores de 65 años (9 por 100.000) o
en aquellas con enfermedades crónicas en las que se afecta la respuesta
inmune. En EEUU el año pasado se produjeron 38 000 muertos por el virus
gripal, 100.000 hospitalizaciones y una pérdida de productividad de 12
mil millones de dólares.
Los datos conocidos hasta el momento sobre el virus de la Influenza A
H1N1 no resisten la comparación con las epidemias gripales anuales en
cualquier país del mundo.
Sin embargo la respuesta de las autoridades mexicanas frente a esta
epidemia gripal genera numerosas interrogantes sobre las causas y las
consecuencias de estas medidas. ¿Si el virus proviene de un reservorio
porcino donde están localizados esos animales? ¿Porque si el contagio
entre el cerdo y el humano no es frecuente Egipto decidió erradicar de
toda su población suina? ¿Continúan las exportaciones de cerdos a
países en donde hay poblaciones infectadas? Porque es probable que el
virus H1N1 adaptado a humanos se reintroduzca en las piaras porcinas y
de esa manera se generen nuevas recombinaciones genéticas con mayor
riesgo. ¿Como reducir el comportamiento xenófobo frente a los
inmigrantes mexicanos en los EEUU? ¿Cuál es la relación costo-beneficio
de esta situación mundial? ¿Quién asumirá los costos?
Los agujeros negros de la información en torno a esta infección gripal
han generado una gran inquietud social que se reveló a través de
decenas de miles de mensajes intercambiados por los espacios
telemáticos. Las interrogantes de los internautas integran diferentes
escenarios. Algunos sugieren que el gobierno de México se prestó a una
enorme maniobra de las empresas productoras de antivirales, otros que
habría razones de política interna que lograrían moderarse con este
inmenso pánico social. También se evoca el bioterrorismo o un alerta a
escala mundial frente a posibles ataques virales.
¿Quien se beneficia con este inmenso ejercicio sanitario mundial?
Quizás los países que ponen en alerta sus sistemas de respuesta
sanitaria, o los medios que encontraron un nuevo argumento para mejorar
la audiencia informativa. Pero nadie puede dudar que los mayores
beneficios los obtuvieron las empresas productoras de antivirales por
la transferencia de miles de millones de dólares de los bolsillos de
los ciudadanos aterrorizados que compraron un producto sin ninguna
utilidad, almacenado en las farmacias desde 2002 cuando se lanzó el
alerta de la gripe aviar.
Esta epidemia mediática desaparecerá tan rápido como llegó. Pero habrá
que estar alerta frente a la gripe estacional que llega en un par de
semanas, el dengue o la fiebre amarilla. Pero sobretodo habrá que
cuidarse de la pérdida de la razón lógica, la principal causa de los
problemas que han vivido las sociedades en los últimos años.
*Fernando Lema durante 25 años fue investigador en
inmunología viral en el Instituto Pasteur de París, Francia |